transhumanismo

Lo único que quiero dejar claro antes de que leas este artículo es que no tengo ni puta idea sobe transhumanismo. Ahora ya podemos empezar.
Ayer tuve la suerte de participar en una tertulia sobre transhumanismo que me dejó el cuerpo en muerte clínica. Si no sabes lo que es el transhumanismo en absoluto, te recomiendo que veas este resumen:


El transhumanismo afirma que the human race va a conseguir tres estados que no posee actualmente y que apetecen más que los regalos de un Kinder Sorpresa: la superlongevidad, la superinteligencia y el superbienestar. Suena a frase de Aless Gibaja, pero eso es exactamente lo que promete el transhumanismo.
No está claro cómo vamos a llegar a esos estados, pero la tecnología ocupa una parte esencial. Es posible que dentro de no muchos una señora de Carabanchel sea, en realidad, una fusión entre el cuerpo de una señora de Carabanchel y un Apple Watch. Así pinta el asunto.
De la tertulia de ayer, además de la muerte clínica, me llevé una pregunta: ¿es posible poseer a la vez una vida interminable, un placer interminable y una inteligencia interminable? Y la pregunta definitiva: ¿es posible ser feliz durante tanto tiempo en un grado tan alto y sabiendo tanto? Y de hecho, la última pregunta: ¿ser feliz tiene algo que ver con vivir muchos años, sentir mucho placer o saber muchas cosas?
No tengo clara la respuesta, pero creo que por el aumento de cada uno de los vectores disminuye la felicidad en sentido global. Cuanto más vives, más disgustos. Cuanto más bienestar, más búsqueda de placer y cuanto más conocimiento, más consciencia de la ignorancia. Si no fuésemos seres limitados tendría claro que esta es la solución a nuestros problemas, pero por ahora me quedo con un buen brownie recién salido del horno. Y con poder disfrutar de cada cigarro esperando a que la cura del cáncer llegue antes que mi diagnóstico.

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