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Quedamos con Jesús Alfaro un sábado de julio que amanece nublado. Es un día vaporoso, gris; nadie diría que es pleno verano en Madrid. Nos encontramos con el entrevistado en un sitio donde sirven desayunos y este acude tan puntual que se podría poner el reloj en hora. Jesús Alfaro es catedrático de derecho mercantil, twittero y bloguero. Aparece con una barra de pan y el periódico del día bajo el brazo. Comienzan las introducciones y se suceden los cafés mientras charlamos sobre nuestras vidas y sobre gente de Twitter. Según él, grita en las conversaciones porque le ayuda a concentrarse. Sin embargo, esa mañana se muestra tranquilo y se destapa como un gran conversador, un hombre de ideas claras y razonadas. Se declara fan del magistrado Campo y de Matt Levine, profesor de latín y experto en finanzas que escribe en Bloomberg una columna diaria. Casi sin darnos cuenta nos adentramos en una conversación tan interesante que a alguien se le ocurre encender la grabadora. Y menos mal.

 

¿Qué hace un catedrático en Twitter?

Twitter me sirve para estar al día en mi materia aunque no toco todo el derecho mercantil. A su vez, el blog sobre todo, me permite y me obliga a redactar; cada vez que leo algo tengo que redactarlo. Tardo la cuarta parte que un colega de mi edad en igualdad de condiciones intelectuales en redactar un escrito que está bien y  esto es porque he escrito muchas páginas en el blog. Eso me ayuda a acabar los libros, a repasarlos y a ordenar las ideas. También me da un altavoz, y para mí, que tengo la autoestima bastante alta…

Bueno, en general todos los profesores de derecho tienen esa virtud

Y el que no la tiene… que se plantee por qué se dedica a ser profesor. A los académicos nos pagan en vanidad. Por un lado converso sobre mi blog, lo uso para difundir contenidos. Tengo una edad en la que no hago nada que no me apetezca hacer. Tengo la suerte de que veinticinco años de estudiar y trabajar me han dado una reputación que me permite que en el mercado jurídico me paguen por hacer tareas de consultoría. Doy clases en la universidad porque me gusta. Hace tres años decidí que iba a estudiar lo que me apeteciera en cada momento y a leer de lo que me apeteciera. Si no tienes un blog el problema es que lo lees y ahí se queda, pero obligarme a hacer una entrada me viene muy bien porque me obliga a leerla en profundidad y a asegurarme de haber pillado de qué va. Eso empezó a ser como lo que yo tenía antes en el disco duro de mi ordenador, solo que ahora lo comparto. Lo que publico en las entradas son cosas que voy leyendo y me parecen interesantes y me obligo a formularlas. Hago eso y soltar todos los exabruptos que se me ocurren.

¿Lo de  soltar exabruptos no te da problemas en la universidad?

No. La enorme ventaja de la universidad pública española es que puedes decir lo que te dé la gana y que ello no afecte a tu posición. En la privada no tienes esa libertad de expresión. He tenido problemas pero no con las autoridades, sino con compañeros. En el ámbito privado sí que los puedes tener, pero es un precio que estoy dispuesto a pagar. Y estoy siempre dispuesto a rectificar por una razón. En la conversación debe de haber buena fe, estar dispuesto a cambiar de opinión.

Usted para dar clase usa mucho su blog, ¿no?

Sí, lo uso bastante. El primer día de clase les doy el manual que llevo 20 años redactando de derecho de sociedades. Eso es lo que se explica en las clases magistrales. En los seminarios me he arriesgado a coger diez temas y asignar un tema a cada sesión. Para esos temas les doy unas cosas para leer antes de venir a clase y en clase discutimos sobre esos temas. Lo difícil es tener buenos materiales, que sirvan para repasar y ver si han entendido los conceptos. Para eso es para lo que uso el blog. Las entradas recogen sentencias y reflexiones personales.

Como tú dices, utilizas Twitter para dar difusión al blog, donde parece que siempre buscas los matices, como buen jurista. ¿En ese sentido, cuáles son tus autores de referencia?

Articulistas que me gusten hay muchos. Los dos mejores en España ahora son Savater y Gregorio Morán. Gregorio Morán escribe una vez a la semana en La Vanguardia y Savater cuando le da la gana. Son unos articulistas espléndidos.

¿Qué te parece Arcadi Espada?

Arcadi Espada me parece demasiado histriónico. Me gusta mucho Jabois, por ejemplo. Tiene dos cosas: estilo propio y es muy ingenioso. Aparte de que escribe bien, sabe contar historias. Para contar historias, ¿cómo enganchas al lector? El primer párrafo es fundamental y Jabois lo hace muy bien. Incluso cuando escribe de fútbol, que a mí no me interesa, lo hace genial. Él ve cosas que otros no ven.

¿Y Gistau?

Me gusta, pero yo creo que le falta un poco, me da la impresión de que todavía es muy joven. Tubau, que es un chaval, me parece que también escribe muy bien. También me gusta mucho Ruiz Soroa; es profesor de derecho marítimo en Bilbao y es doctor en ciencia política. Escribe en El País un artículo al mes, algo así, pero son buenísimos. Escribe sobre el País Vasco, derecho constitucional…

¿Y no has tenido nunca ningún problema por discutir en Twitter?

Casi nunca. El otro día discutía con un tipo en twitter muy inteligente y que era absolutamente proisraelí pero realmente solo he tenido dos discusiones desagradables. Una con una tuitera que se llamaba provida y empezó a enviarme fotos de fetos destrozados; la discusión no acabó muy bien. Y la otra también sobre el tema del aborto, con un ultraliberal joven, casi un niño…

¿Por qué el tema del aborto es tan escabroso?

A mí este tema me pone especialmente nervioso. Yo creo que se puede ser contrario al aborto y a la vez contrario a la condena penal de quienes participan en un aborto. Los juristas ahí tienen la obligación de decir ‘oiga, no estamos hablando de dar una subvención al que aborta, no estamos hablando de ponerle una multa, estamos hablando de si consideramos delito que alguien aborte’. Si se plantea en esos términos probablemente la discusión, incluso entre los católicos, cambiaría, porque los católicos pueden estar en contra del matrimonio homosexual, porque consideran que es un sacramento, o en contra de la eutanasia pasiva, etc., y eso no quiere decir que estén a favor de que se meta en la cárcel a quienes hacen alguna de esas cosas. Si consideras que el feto es un ser humano desde la concepción tienes que pedir la protección penal del feto pero el Tribunal Constitucional no ha dicho que sea necesaria la protección penal para garantizar la vida, es decir, si planteas la discusión en esos términos, la gente podría mantener una discusión más civilizada al respecto. Si te olvidas de que el tema de fondo es la penalización, se dice que hay gente partidaria del aborto. No hay nadie partidario del aborto, eso es como decir que hay partidarios de que la gente se suicide; no es ese el tema.

¿Y sobre la situación que se vive en Gaza, qué piensas?

Acabo de leer un libro estupendo que se llama “The folly of fools” de Robert Trivers que es un biólogo evolucionista pero que estudió historia y después hizo el máster y el doctorado en biología. Sabe mucho sobre el conflicto palestino israelí y le dedica una parte del libro a explicar cómo nos autoengañamos colectivamente en el tema de las políticas. Por ejemplo, lo que piensan los españoles de Gibraltar y lo que piensan los ingleses, o de las Malvinas. Cada país se hace su propio discurso para justificarse. Esta es una forma de autoengaño político. Dice que la política americana respecto a Israel está basada en un autoengaño, como la de Iraq, etc. A mí se me ocurrió que efectivamente hoy Gaza es una colonia de Israel y conforme lo leía estaba pensando en el siglo XVII y XVIII y cómo la compañía de las Indias Orientales se hace dueña de la India mediante la conquista, y deja de llevar plata a la India para intercambiarla por tejidos, algodón, té, etc., para cobrarles directamente impuestos.

Pero el derecho histórico de Palestina es distinto…

No, lo que digo es que Israel llega por el motivo que sea, se hacen los dueños de facto de Palestina y hay que darles el estatuto de potencia colonial y hay que decir que son la potencia colonial sobre Cisjordania y sobre Gaza y en consecuencia exigirles que, o bien descolonicen, o bien se comporten como una potencia colonial. El mínimo es que no esclavicen a los colonizados, que les dejen libertad de movimientos, que les dejen organizarse como les dé la gana. En Gaza desde hace varios años los que viven allí no tienen libertad de movimientos, no pueden ir a Cisjordania, no pueden construir una casa sin permiso de Israel, ni montar un negocio, ni importar, ni exportar, no pueden hacer nada sin permiso de Israel, ergo Israel es la potencia colonial y por tanto tiene obligaciones. Dejando de lado la historia de que son un país independiente. No lo son y Cisjordania tampoco. ¿Qué país es independiente si otro puede montar un muro de 14 metros en su territorio, si puede decidir aquí voy a poner casas y me voy a llevar a las personas que viven en tal sitio? Lo único bueno de los palestinos es que con los israelíes se puede hablar, no son Corea del norte, ni Cuba ni Rusia. Los norteamericanos no toleran determinados excesos y la opinión pública internacional les dice a los judíos que si quieren que profesores de toda Europa vayan allí a sus universidades, que sus universitarios sean aceptados fuera, hay unos límites que no pueden pasar.

¿Bolonia ha sido un cambio realmente o no ha sido nada?

Este es mi primer año dando clase bajo el plan Bolonia en Derecho y Ciencias Políticas. Los alumnos han tenido una carga de trabajo brutal, tenían que leer unas 80 páginas cada semana para preparar las clases magistrales y los seminarios, pero no les ha dado tiempo a asimilarlo probablemente. Bolonia le da al profesor mucho trabajo de organización. Antes te preparabas la clase y ya está, en Bolonia es mucho más trabajo. Es como cuando tienes que aparcar en un campo de fútbol o en una fila entre dos coches, tienes que hacer muchas más maniobras. Antes hacías tu programa y preparabas la clase y ya está. Ahora tienes que ajustar mucho para cada lección unos conceptos concretos, una forma de dar la clase, unos materiales de lectura… Los alumnos tienen que escribir mucho más que antes y tienes que revisarlo para que lo que escriben no sea basura. Yo no leía trabajos apenas hace diez años, y en los últimos siete u ocho les encargaba trabajos de dos folios o tres sobre un problema concreto. Con Bolonia los alumnos tampoco están acostumbrados, de modo que leer materiales antes de clase y hacer preguntas de autocomprobación después de clase es totalmente distinto. También tienen que escribir unos papers y finalmente realizar el examen final. Para el profesor supone mucho más esfuerzo, tienes que preparar los materiales, preparar la clase, corregir los assignments y el examen final. Cuando ves los syllabus de los profesores de universidades americanas, tienen tres ayudantes para la clase de grado y dos para la clase de máster. En la universidad española los profesores dedican un tercio de su tiempo a gestión. Es deprimente.

¿Qué es mejor para el alumno? ¿Bolonia?

Yo creo que es mejor Bolonia. Mis colegas se quejan del sistema. Bolonia es más trabajo para los profesores y a la vez crea mucha inseguridad en los profesores y en los alumnos. Un profesor alemán amigo mío me decía que cuando tenía erasmus españoles se presentaban con un libro y preguntaban si ellos estudiando eso aprobaban. Lo que necesitan los alumnos en España es seguridad y les da mucha intranquilidad no saber qué entra, los criterios de evaluación… Y al profesor porque –los buenos profesores, a los malos les da igual- les da inseguridad respecto de lo que saben los alumnos. Tenemos la impresión de que los alumnos acaban la carrera y no saben nada. Tienes que quitarte de la cabeza la preocupación por no ver todo el programa, que es una cosa muy española y que en el norte de Europa o en EEUU no tienen. Tienen la mentalidad de seminario y en un seminario se ven temas concretos.

¿Qué ve peor en la universidad española hoy en día como profesor?

La universidad española tiene dos problemas. Uno muy gordo de governance, es decir, de cómo se toman las decisiones. Los que las toman no tienen los incentivos adecuados para maximizar la calidad. Por un lado porque la mayor parte de las decisiones se toman fuera, en el Ministerio, en la Aneca o en la Comunidad Autónoma. Aunque la Constitución dice que las universidades son autónomas, no deciden sobre casi nada. No pueden seleccionar a sus alumnos ni a sus profesores, ni seleccionar lo que enseñan ni cómo lo enseñan. Hay un problema fundamental de autonomía. Si fuera el Gobierno haría una ley y suprimiría los títulos oficiales; que no hubiese títulos que dé el Estado, los títulos valen lo que valga la universidad que los da. Es un incentivo muy gordo. El Estado debería dar un dinero por alumno a cada universidad o que ésta se presentase a becas de forma competitiva en función de criterios de calidad.

Pero dar dinero a las universidades de forma evaluable puede dar problemas de favoritismos, ¿no?

No, tú se lo das a la universidad y que ésta haga lo que quiera. Al año siguiente evalúas los resultados del año anterior y le das la mitad por despilfarrar o lo que sea. Tenemos una plantilla desproporcionadamente alta, llevamos desde que llegó el PP sin poder contratar profesores y los profesores se quejan. Es mentira, sobran profesores. La ratio profesor-alumno es uno por dieciséis o diecisiete y es buena para el estándar internacional. De todas formas lo más grave, y este es el segundo problema, es que el gobierno interno es democrático.

¿La idea es que si algo es democrático es bueno?

Bueno, hay autogestión, no hay democracia, porque son los trabajadores los que eligen al rector y toman las decisiones internas. Eso es de locos. Eso es como si todas las empresas estuvieran autogestionadas o que en el Ministerio de Industria no mandase el ministro sino los empleados o que en los colegios los maestros fuesen los que mandasen en la escuela. Este sistema democrático no lo tiene ningún país civilizado y ¿qué incentivos genera? El rector trata de ser reelegido y trata de tener contentos a los profesores. Vale lo mismo el voto del Einstein o Savigny que pudieran estar ahí, que el del tonto del bote que no hace nada y que entró porque le llevaba la cartera a un catedrático. El resultado es que todas las políticas internas se basan en café para todos, que no es café, es achicoria porque no hay café. Se reparte miseria. Las reglas que salen son las de igualdad total, en un ambiente en que la regla debería de ser la de meritocracia, excelencia, premiar al que más produce y al que mejor produce. El resultado es que los profesores universitarios tienen salarios bajísimos en comparación con otros países y eso durante 25 años que llevamos de salarios bajos hace que los alumnos más listos no quieran dedicarse a la investigación sino a otra cosa y el nivel del profesorado va bajando.

España no está mal en conjunto. Entre las 1000 mejores universidades del mundo, España está el 7º u 8º país. No está mal, tenemos cuarenta y pico entre las mil mejores. Pero ninguna entre las 100 primeras. Canadá tiene menos que nosotros pero tiene alguna entre las 50 primeras. Y España ninguna. Eso es porque aquí se premia la mediocridad. Falta de autonomía, mal gobierno y burocratización; esos son los problemas.

¿Cómo ve el panorama político actual en España, después de las Europeas?

A mí me parece interesante. Me deprime mucho el tema de la corrupción en general y que no se aproveche para regenerar y que el PP no va a ser ni el partido que regenere ni va a ser el partido que haga las reformas que debería, teniendo mayoría absoluta. Me identifico bastante con todo lo que dice Jesús Fernández Villaverde. Me interesan mucho fenómenos como el de Podemos, yo creo que son unos engañabobos, pero me interesan.

¿Le ve futuro a Podemos?

Puede que sí, porque puede comerse a Izquierda Unida y si el PSOE no se recupera, y no tiene visos…

¿Ni con Pedro Sánchez?

Ni con Pedro Sánchez. Podemos se puede quedar como partido hegemónico de izquierdas y España es un país de izquierdas, con lo cual… puede que sí. Pablo Iglesias tonto no es, creo que es un casposo y un demagogo y que las cosas que dice no aguantan ni medio guantazo, pero lo explica muy bien y consigue irse por las ramas magníficamente cuando le pones enfrente a un tertuliano mediocre… Pero cuando le pones a Daniel Lacalle, que además es un tío educado, Pablo Iglesias se limita a cambiar de tema. Lo que me indigna es que en este país hay demasiados analfabetos con púlpito, es decir, que en los medios de comunicación y en el debate público en general los que hablan son gente muy poco letrada y muy poco preparada y muy poco ilustre. Y no hay otra cosa, es lo que se ofrece en todas partes. Los debates públicos, entrevistas a políticos, etc., son todas del mismo nivel.

Se dice que en España somos muy viscerales para todo, tendrá que ver con eso…

Eso es una tontería, en Italia también lo son y no pasa esto. No va con el carácter, eso puede cambiar. Imagínate que soy un político y me preguntan por mi opinión acerca de la seguridad en los puertos. ¿Por qué tengo que tener una opinión sobre la seguridad en los puertos? No tengo ni idea, para eso están los técnicos del ministerio. Si está usted interesado en conocer la opinión de los medios sobre eso, deme unos días y ya le diré en qué estamos y por qué se están haciendo las cosas. En el debate público te sacan para opinar de la marroquinería o de la extracción de petróleo a la misma persona. Falta honestidad en el sentido de que no puede hablar sobre biología molecular quien ha estudiado derecho. Hay una falta absoluta de respeto por la audiencia y por la expertise, es decir, reconocer que no se puede hablar de Gaza y Cisjordania sin haberse leído cuatro o cinco libros sobre el tema. Incluso cuando llevan a un presunto experto hay que ponerlo en duda.

¿Y qué hacemos con el Gobierno?

Yo creo que el problema del PP es que tiene la corrupción a tan alto nivel que, o echan a todos los que están y vienen nuevos, o va a ser difícil regenerar nada.

¿Ha sido decepcionante este Gobierno teniendo en cuenta que fueron elegidos por mayoría absoluta?

Para mí ha sido una decepción en el ámbito de las reformas. No han tenido valor para hacer más reformas. La laboral la tenían hecha el primer día y no se atrevieron.

¿Ve bien la reforma laboral?

Yo sí. Creo que hay que desburocratizar el contrato de trabajo. Lo que nos cuesta jurídicamente el contrato de trabajo es brutal. Es decir, un despido cuesta en abogados, jueces, etc., aparte de lo que se lleva el trabajador, los convenios colectivos… Con los convenios hay que acabar. El contenido del contrato debe determinarse o individualmente o en el ámbito de la empresa. Cuando ves el convenio de hostelería, los sueldos son una mierda, pero está regulado hasta el más mínimo detalle. El problema de la relación laboral en España es que está demasiado burocratizada, muy regulada, no hay flexibilidad dentro del contrato.

El descuelgue va en esa dirección.

Claro, es una parte muy importante, pero hay que acabar con los convenios colectivos de eficacia general. Lo que se ha hecho relativamente bien es la reforma financiera.

¿Por qué relativamente?

Yo hubiera sido más ambicioso, hubiera liquidado algunas de las cajas y hubiera fusionado todas las cajas en una sola y hubiera usado el valor de las cajas vascas y las cuatro que han quedado antes que el dinero de los contribuyentes. Como las cajas no tienen dueño, se tendría que haber hecho una.

Ya, pero a los gobiernos autonómicos y locales no les haría mucha gracia.

Efectivamente, pero era el momento, porque eran ellos quienes las habían llevado a la quiebra.

¿Y cuál es la parte mala del Gobierno, entonces?

Ha tomado muchas decisiones sectarias que no van, como dice Rajoy, en busca del interés general. El Ministerio de Justicia, por ejemplo, ha centrado su política en el sectarismo, con los nombramientos del CGPJ, por ejemplo. ¿Enrique López magistrado en el Tribunal Constitucional? En fin. Ahí tienes a Elvira Rodríguez, que en la CNMV hace el ridículo a la primera de cambio. Son gente que luego acaba como Pascual Sala, en el Consejo de Estado.

¿Qué opinas de Pascual Sala?

Pascual Sala ha sido uno de los tipos que más daño han hecho a España. Y ahí está, en el Consejo de Estado, con ochenta y pico años. Ha pasado por todos lados. A mí me parece un tipo lamentable. Tenía la responsabilidad de que el CGPJ no se hubiera convertido en un órgano partidista, y todas las votaciones eran 11 a 9. Pascual Sala, en vez de tratar de tender puentes y salvar el sistema del CGPJ, se cargó el sistema.

Con el escándalo de Gowex caliente, ¿para qué sirve la CNMV?

La CNMV tiene un papel muy importante, sin embargo en estos casos el mercado siempre va por delante y en especial los bajistas, Gotham etc., que son los que hacen caja poniéndose en corto.

Precisamente dijo Elvira Rodríguez que investigarían a Gotham City.

Esto lo expliqué en una entrada de mi blog y, por lo que parece, Gotham utilizó información que era pública, así que no pueden hacer nada contra ellos.

El problema de la administración es que los órganos de inspección no funcionan bien, entonces.

No, sí que la hay, hay inspección de los servicios.

Pero parece que no se pueda echar a un funcionario…

Sí que se les puede echar, pero en cualquier caso cierta protección viene bien. Con el caso de los ERES, en Andalucía, el problema estaba en que eliminaron a los funcionarios del procedimiento administrativo. La juez está diciendo que empluma a todos los que ha emplumado porque fueron ellos quienes montaron el procedimiento para que no se repartiese el dinero como subvención pública sino como transferencia de financiación, que es un procedimiento para el que no hace falta justificar el gasto. Ese procedimiento está, obviamente, pensado para otros supuestos, pero no para este. Por la vía de las subvenciones sí se habrían exigido los justificantes por parte de los funcionarios.

¿Y cómo cambiamos esto?

En España faltan think tanks, instituciones independientes e individuos independientes. Los periódicos no pueden ser independientes porque dependen de la publicidad institucional del Estado, o la prensa económica con respecto a las empresas del IBEX… Falta gente que diga lo que le parezca porque no le pueda pasar nada. En España hay muy pocos de esos: Savater, Reverte… Pero Reverte porque es rico, dice lo que le da la gana aunque no estén de acuerdo sus lectores. Necesitamos a gente así, porque lo que él dice no es lo que dice todo el mundo, aunque diga tonterías, pero da gusto. El clientelismo es lo peor de lo peor.

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Javier Fernández

Estudio, leo y escribo. No necesariamente en ese orden.

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