Joe la Reina Bailamos por miedo Res Publica

Bailamos por miedo (2014)

Tiempo ha desde que este grupo de individuos con gran afinidad por lo musical se nos dieron a conocer mediante un breve EP firmado con Subterfuge Records, que a muchos nos supo a poco. Fue en verdad sobrio, pero con una enjundia que nos permitía hacernos una idea de lo que buscaban. Un bautismo cargado de fuerte aire western, que casaba perfectamente con unas letras más bien alejadas del idioma patrio. Fue una buena apuesta, pero esta vez nos quisieron sorprender, a la par que se intentaban sorprender a sí mismos huyendo de lo estereotipado, quizás por aquello de que el que no arriesga no gana, o acaso porque no se les ponía de la punta de la nariz. Esos son los Joe la Reina que hemos ido conociendo de un tiempo a esta parte, si bien han experimentado cambios con respecto a un par de miembros en su formación, siguiendo con la misma discográfica independiente. Han sufrido también un parcial change of masks que al mismo tiempo que les limita, les ofrece otras tantas cosas bonitas y de gran qualité musical.

Es recomendable, si se tiene la suerte o desgracia de leer este texto, que se acompañe con la escucha simultánea del álbum, ya que lo que sigue no es más que un análisis pormenorizado de los temas que conforman el LP.

Intro

Bailamos por miedo abre el telón con intro reposada. Una declaración de intenciones en medio de la fauna de lo que parece un estanque de fondo. Evitamos las preguntas y empezamos a bailar; podríamos afirmar con bastante seguridad que esta va a ser la nota dominante, el leit motiv que encierra el álbum, su mensaje al mundo, reiterado a modo de mantra sagrado, acerca de lo que quieren decir a lo largo de los 11 temas.

En una casa junto al mar

Sigue el álbum con la voz de Lucas, un eterno lamento esta vez en una casa junto al mar y de alguna manera condenado junto con otros más, todos a modo de pequeñuelos alejados de la mano de lo alto. La voz conmueve en el primer verso, que da un salto en lo que parece un cambio de octava. En el salto se palpa lo dramático y terrible de lo que están diciendo en cada letra.

Rusia

Cuando dejaron un poco de lado las reminiscencias del far west de su anterior EP, se apresuraron a caminar hacia lo que puede parecer el otro lado, hacia el este del que se habla en Rusia, que sorprende cuando hablan de que es su peste y fin. Caminan hacia el este, es algo ambiguo: puede que Rusia sean muchas cosas a la vez, o solo una buena mujer.

Oh, la mía pena

Son ya varios los momentos en que la cuerda suena desnuda en el disco, sin embargo, quizás sea este uno de los mejores ejemplos. Como en un espejo, se refleja de esta forma la pena con un profundo vacío a modo de cuerda que llora, percusión desnuda y palmas cálidas que aportan algo de calor a un tema cargado de tristeza pero a la vez de gran belleza.

Caravana de fuego

Si hay algo que enamora es que se atrevan a usar motivos electrónicos y a modo de base percusiva en un tema. Este es el caso del quinto tema y enamora porque no se cae en el error de los puñeteros puristas de etiquetar y clasificar a todo lo sampleado como sucedáneo y de escaso acervo musical; la música es amplia y como todo buen arte no conoce fronteras. De esta manera dan paso a su primera composición pseudosintética que nos recuerda algo a Radiohead y nos presenta a un rey en lo que parece un breve viaje de corte lisérgico o al menos psicodélico.

Tiemblan

De nuevo, un salto de voz arriba con un ahora que evoca al lamento, al anhelo por ir arriba a pesar de las piernas que tiemblan, quebradizas en la arena. Todo se viene arriba al final donde se nos descubre una tímida melodía, sobria pero dulce, acompañada por voces de varios de los miembros que conforman la banda.

Pedestal

Pedestal es movimiento, golpes de bajo marcando el ritmo junto al ride de la batería continuamente cabalgando. No hay mucho más en la instrumentación, bueno o sí, se oye alguna palmada que suena pícara en medio de todo el baile. Hacia el final viene una generosa salida instrumental con el órgano tan característico, que por momentos recuerda a finales de los sesenta, donde abundaban esos sonidos oníricos salidos de la boca de algún Farfisa o similar.

Somos otros

Supongo que de Somos otros no hace falta decir nada. Suena a single  y es carta de presentación más que satisfactoria. La melodía es fácil de escuchar y suena a los Joe de tiempo atrás, es el tema más parecido a lo que veníamos escuchando. De nuevo vuelve el órgano sonando en momentos de mayor silencio. La guitarra está fuertemente saturada y todo suena a far west del crudo y del bueno. Las voces suenan lúgubres en el estribillo. Ellos son otros, pero todo puede hacer referencia al amor entre dos personas.

Bailamos por miedo

El tema que da nombre al disco hubiera casado perfectamente ambientando cualquier episodio de Breaking Bad. Comienza con un sugerente riff de guitarra que se va repitiendo por momentos en el transcurso de la composición. La canción toma un cambio hacia la segunda mitad, que la convierte en un tema en ningún momento predecible.

Tempestad- Huracán 2000

Los dos últimos temas quizás no relucen como los demás, aunque eso es ya cuestión de gustos; pero llaman la atención los ritmos de percusión que llenan de vida y hacen que demos todos el clásico golpeteo en el suelo con el pie o movamos la cabeza a modo gallináceo. En cualquier caso, Huracán 2000 cierra el álbum y de qué manera: la batería comienza destrozando el pedal  del bombo y con un estilo que recuerda al de Jon Bonham con Led Zeppelin, pero lo divertido es que luego cambia a un estilo de danza tribal, con reminiscencias de oración sagrada, efectuando golpes rítmicos en lo que parecen tinajas o tambores Udu africanos. El lirismo aumenta hacia el final donde se vuelve a repetir el leit motiv, su “evitamos las preguntas y empezamos a bailar”, el mensaje más importante acompañado esta vez de cuerdas y violines.

Está claro que Joe la Reina apuesta por los cambios, quizá no a gusto de todo el mundo. Cambios, en fin, que pueden provocar miedo a algunos pero que casi siempre salen bien y seguramente ellos no serán la excepción. Ellos son los que seguirán esperando para todo aquel que quiera unirse a su forma de ver las cosas y funcionar en la vida; por el momento bailando por miedo, como evitando ver el futuro que solo es ilusión, para centrarse en lo presente que es la base de todo este viaje en la vida efímera: un escenario donde bailar y en el que el miedo y los monstruos son solo attrezzo. Nosotros ya nos preguntamos qué va a venir; ellos evitan las preguntas y empiezan a bailar.

Joe la Reina Res Publica

Joe la Reina dieron portada al numero Febrero 2014 de MondoSonoro

 

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Nacho Rasines

Adicto al sonido: didgeridoo, hammered dulcimer... y escribo cosas de vez en cuando.
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