A las puertas del emblemático Rincón de Hemingway, mientras muere el último esplendor otoñal, estoy esperando a José Fernández “Pepe” Mediavilla (Barcelona, 1940) con quien nos hemos citado a las doce en la cafetería de esta plaza pamplonica. A lo lejos se acerca un hombre que sin duda es él. Sombrero ruso calado hasta las cejas y semblante sereno que porta sobre sus cuerdas vocales, sin saberlo los demás, las voces de Morgan Freeman o IanMcKellen (Gandalf) con quien acaba de estrenar El Hobbit. Rodeados de fotografías de Hemingway recorremos la carrera de este actor dedicado al doblaje desde hace cincuenta años. Sin embargo, lo que sugiere al escucharle, es que haya comenzado ayer. Con frases encapsuladas de humor y amor al arte me despliega narraciones personales reveladoras de medio siglo de trabajo. La historia de un alma en un diálogo constantemente perlado por una voz sencillamente acojonante.
 
Oye puntualidad clavada, están sonando las campanas ahora. Bueno que sepas que no tengo la menor idea de hacer entrevistas. Así que te preguntaré como a un amigo…
 
Hazlo, pero antes de nada has de saber una cosa.
 
Ya me temía yo…
 
Un mago nunca llega tarde Frodo Bolson. Llega exactamente cuando se lo propone.
 
[Risas] Ostras se me está ocurriendo que se la podemos jugar al camarero. Seguro que podrías arrancarte alguna consumición de las que llaman “sin pagar” si te calzas una frase peliculera…
 
Ni de coña. (Ríe) 
 
Estoy seguro de que te reconocería. Imagino que tendrás anécdotas de ese estilo.
 
Sí, lógicamente después de muchos años tu voz es fácilmente reconocible y constantemente te expones a que te descubran. Recuerdo una vez entrar en una taxi y volverse el taxista y decir: “¡Pero si es Morgan Freeman!” Y bueno, se dedicó a llamar a sus compañeros de taxi diciéndoles que llevaba a Morgan Freeman en el coche. Total que desde donde estaba comiendo yo y cogí el taxi hasta el hotel, que eran dos manzanas, me tuvo hora y media circulando por Madrid. Yo ya le decía: oiga, ¿quiere usted decirme si no es esta la séptima vez que hemos pasado por este puente? Hora y media. En fin…
Otras cosas son las millones de veces que me han pedido que diga lo de “¡corred insensatos!” o el “¡NO-PUEDES-PASAR!”.
 
Los jóvenes es lo que hay…
 
[Ríe] Pero es broma. Mira, en este mundo que vivimos, si no es la juventud difícilmente lo vamos a salvar. Los jóvenes tenéis todas las herramientas en la mano, toda la fuerza para levantar lo que sea. Lo que sea pero algo. Yo admiro mucho a la juventud. Es la fuerza de cambio y futuro. 
 
 
Ya que nos ponemos en un tono más filosófico quizá sea un buen momento para preguntarte qué significa para ti el doblaje.
 
El doblaje no significa solo ver una película bien hecha. El doblaje tiene muchas otras cosas dentro. El doblaje enseña de todo. Te enseña a leer, te enseña a vivir, te enseña a interpretar, te enseña a comprender, te enseña a dialogar, te enseña a adquirir la calidad para tú poder trasladar todo eso, todo lo que puedas tener dentro a los demás. 
Cuando empecé era prácticamente un analfabeto. Y quiero decir que el doblaje me lo ha dado todo. Me ha hecho universitario, me ha hecho de todo. Yo hablo mucho del tema, es decir, no me cuesta arrancarme y no parar. ¿Por qué? Porque soy el gran enamorado del doblaje. Yo he tenido dos grandes amores en mi vida: mi mujer y el doblaje. No me hables de nada más. No me importa. Como cada uno en lo suyo debe ser un apasionado de lo que hace. Lo importante es conseguir algo que te ilusione. La ilusión es lo que manda, da igual profesión sea. Hay que amarla. No cabe otra opción. Yo no puedo quitarle la ilusión a un estudiante de Medicina. Para él es eso. Bueno, pues vuélcate en eso. Lucha por ello. Y así en todas las profesiones. Yo voy cada día a mi trabajo silbando. Cada uno debería ir así a trabajar. Y no me malinterpretes. Digo que ir a tu trabajo silbando es el mejor indicativo de que la cosa va bien.  


¿Cómo es el proceso dentro del estudio?
 
El doblaje es magia. De verdad que una vez que has terminado una película y te preguntan qué tal ha ido, nunca puedes decir a ciencia cierta si ha sido un éxito o un fracaso. Parece imposible cómo a veces los resultados que a primera vista parecen poco naturales luego encajan a la perfección. Y es que hay una magia especial. Un actor de doblaje nunca ve la película entera. Solo le toca ver el fragmento que tiene que doblar. Y aún con eso luego parece que cada frase sea resultado de una meditación profunda resultado de varias lecturas del filme. Y no hay nada de eso. Porque no la ves. Tú mismo mientras estas trabajando te metes, pero solo en la escena que doblas. 
Mira, si hay que llorar en la película el que la siente llora. Pero llora de verdad eh. Vamos yo he llorado a lágrima viva en muchas ocasiones.
 
Me estás recordando La Milla Verde que era muy emotiva
 
Bueno en esa película en concreto doblo a Michael Clarke Duncan, recientemente fallecido, y me emocionó profundamente. Hay una secuencia que tengo grabada a fuego en mi cabeza. Llevan a Coffey (M.C.Duncan) al patíbulo y le van a vendar los ojos. Y le dice a Tom Hanks, que es el policía : “Jefe no me vende los ojos. Me da miedo la oscuridad”. Claro, esa escena, como casi toda la película entera, me rompió y cuando vives y vibras con el papel que te toca interpretar lloras, pero de verdad. 
 
Leí en una biografía tuya algo de que comenzaste en el Institut del Teatre de Barcelona. Pero eso fue tarde porque ya tenías más de veinte. En otra parte decía que tu primer papel fue doblando a Jim Brown en Doce del Patíbulo.
 
Bueno a ver, ese fue el primer papel conocido. Yo ya había doblado más de uno lo que pasa es que no eran conocidos. Pasaba por uno de tantos. Pero sí que es cierto que a medida que avanzaba mi carrera ya empecé a tener más huecos en papeles relevantes. Más tarde a quien doblé fue al personaje de Spock en Star Trek y a punto estuve también de ser asignado para Darth Vader que finalmente cayó en manos y en la privilegiada voz de mi querido y muy admirado Constantino Romero. De todas formas a raíz de aquella decisión me tuve que ocupar de poner voz a todos los clones que aparecen en Star Wars.
Pero como dices yo antes había visto un poco de mundo. No porque viajase fuera de España que prácticamente no lo he hecho. Te hablo del servicio militar que por aquella época se hacía en más tiempo. Luego se fue acortando, pero a mí me tocó unos años que por cierto, no recuerdo que fueran en balde. Al contrario, guardo muy buenos recuerdos que proceden todos ellos de la gente que conocí y del tiempo libre. Después del primer año me trasladaron y al poco del cambio ya daba los mensajes por radio. Les gustaba la voz, por lo que parece, así que me ocupaba de la radio y esas cosas. Y me tenían ahí además de en otras partes. Lo que mejor memorias me trae eran los espectáculos y recitales que montábamos cada semana. Lo bueno de aquello es que tenía el típico que sabía cantar, que tocaba la guitarra, el otro que hacía no se qué…en fin, siempre salía gente que daba mucha vida a aquello. Y yo los presentaba, y como te digo, al final, lo hacíamos todas las semanas. 
 
Y después, ¿cómo te iniciaste?
 
Yo estoy en el doblaje por una casualidad. Yo trabajaba en la radio, en el teatro, hasta que un día una emisora de radio me escuchó y  propuso hacerme una prueba para doblar películas. Yo jamás había entrado en una sala de doblaje, ni sabía cómo se hacía, ni tenía la más mínima idea de qué era aquello. Pero en el momento en que yo entré a hacer la prueba y vi la pantalla y a un compañero mío, que desgraciadamente ya falleció, y que estaba doblando a Michael Caine, se produjo dentro de mí una especie de metamorfosis que me cambió. Y a partir de ese momento dije: lo tuyo es esto. Y empecé a dedicarme. Naturalmente dejé el resto de cosas que me involucraban profesionalmente.
 
Si no me equivoco dos de tus hijos se dedican también a ello. 
 
Tengo dos de mis tres hijos dedicados al doblaje. Nuria, mi hija, es una gran actriz. Es Nicole Kidman, Angelina Jolie, Cameron Diaz, Kate Winslet, Jodie Foster, Uma Thurman. Mi hijo pues es una especie de hippie, de todas las películas donde salga un negro pirado, pues ese será mi hijo seguro. El primer papel que hizo fue doblar a Elliot en E.T y La historia interminable. Y desde entonces no ha dejado el doblaje. Pero yo no les he inculcado nada. Han sido ellos, con su motivación, con su esfuerzo y con sus propios méritos. 
 
En el caso de tu propia trayectoria, ¿cómo ha sido?
 
Yo llevo censadas poco más de 2600 películas. Claro, yo hasta que no sale Morgan Freeman y El Señor de los Anillos me dediqué exclusivamente a papeles no protagonistas. Y con Morgan eso no pasó hasta tarde porque él ya hacía películas en los setenta. Pero luego se fue una larga temporada al teatro y reapareció con Paseando a Miss Daissy. Y hasta Sin Perdón yo no le recuperé. De todas formas él nunca ha sido protagonista. Yo presumo de ser un actor tremendamente secundario. Y además no me avergüenzo de ello porque quien trabaja en esta profesión sabe que el secundario es el papel más difícil siempre en una película. Y es con el que tienes que luchar más. Con quien tienes más peligro de fracasar. Entonces a fuerza de hacer secundarios te haces un actor con más o menos un nombre y una categoría, sin que eso sirva de aureola ni de nada.
 
 
Es normal que se diga que el doblaje es cuestionable por varias razones. Hay quien dice que se trata de un postizo que no respeta el arte. De cómo es posible que se altere con la voz, que tiene un gran peso en la interpretación, la idea en la que pensó su creador y para la que solo tenía una voz, la original.
 
Yo no estoy en contra de la versión original. Aquí tenemos las dos opciones y que cada uno decida. A quien le guste más la VO que disfrute de ella, y quien a su vez prefiera la versión doblada que la vea de esa forma. Simplemente la VO , para mi gusto personal, cuidado, tiene un problema. Yo cuando voy al cine me gusta entrar y estar cómodo. Tranquilo. Sin tener que preocuparme de otras cosas. ¿Por qué? Porque si el actor o la actriz me lo da bien, me lo transmite, a mí me entrará. Me emocionará o me hará reír. Ahora, si yo tengo que ir al cine, y tengo que leer el subtítulo, y además escuchar la VO y encima fijarme en la interpretación… Dos opciones:  o me vuelvo loco o me marcho del cine. Soy incapaz. Otra cosa es que yo supiera inglés a la perfección, o francés o alemán o lo que sea. Entonces naturalmente no me haría falta más opción que la VO. 
Que algunos digan que les gusta más la VO que la doblada: perfecto. O lo contrario también. Que lo doblado mejore al original también puede decirse. O que digan que eso jamás ocurra también puede ser. No hay más conflicto que el que cada uno pueda tener dentro de sí para decidir si ir a ver la película de una forma u otra. 
De todas formas no hay que decir que sea un postizo o algo que corrompa la idea original o la versión válida. Resulta irónico porque de hecho en muchas películas, es el mismo productor o director quien se encarga de decidir qué voz en castellano doblará a Gandalf por ejemplo. Para este caso fue el mismo Peter Jackson en persona y verbo quien se dedicó a escoger de entre todas las voces que le pudieron llegar la mía. Así que no hay razón para decir que sea algo impuesto desde afuera. Procede de la misma cabeza creadora que eligió la voz original. 
 
¿Qué valoración social del doblaje se tiene en estos momentos en tu opinión?
 
Lo que yo no puedo entender es que no exista un Goya para las actrices y actores de doblaje. No lo hay. Parece que la gente nos ignora. Es así. Somos una profesión poco conocida. Creo que muy valorada, porque los que no lo conocen lo valoran mucho. Sobre todo la juventud. Y los mayores también porque recuerdan sus épocas pasadas, películas que vieron, aquellas que les hicieron felices. Pero de cara al público no somos reconocidos. Así es y toca aceptarlo. Y es por eso que me dedico vocacionalmente a transmitir inagotablemente lo que he aprendido de la vida con el doblaje y a hacer felices a los que tengo cerca con eso. Esa es mi vida.
 
Volviendo al presente, ahora también estás trabajando como profesor de doblaje además de como actor y verás de cerca cómo está la situación. ¿Hay nuevas generaciones de actores de doblaje?
 
Las hay pero de edades avanzadas. En esta profesión se suele empezar de muy joven. Fíjate en el caso de mi hijo con once años y en el de mi hija con siete. Parte de la suerte que compartimos algunos de los que nuestros inicios son muy tempranos se debe a que coincidimos en una época. La época de los grandes maestros. Era gente que sabía tanto que no necesitaban escuela. Se ponían al lado tuyo en el atril y te enseñaban cómo tenías que decirlo. Eran perfectos profesores y amigos, porque amaban este trabajo. 
 
 
 Actualmente, de todos los actores vivos ¿a quién estimas más o admiras?
 
Realmente, aunque parezca de coña, considero que justamente los dos actores que actualmente doblo son para mí los que más venero. Claro, esto tiene un componente sentimental, pero más que nada de conocimiento. Yo conozco a la perfección a estos dos actores y el tiempo que me he dedicado a ellos me ha mostrado la talla profesional que poseen, y es alucinante. Seguramente, a mi juicio, Ian McKellen sea uno de los mejores actores que vivan en este momento y dejen buenas interpretaciones en el presente. No hay más que decir que la Reina le ha hecho Sir Ian McKellen, que aunque suponga un dudoso privilegio avala su trabajo y años dedicado a esta profesión. 
 
¿Y con Morgan Freeman?
 
Con Morgan Freeman es especial. Entre él y yo existe un vínculo auténtico. Después de doblar tanto a un actor como él, y muy en concreto por cómo es él y cómo soy yo, he desarrollado una especie de simbiosis que marca cada mirada, cada gesto, cada expresión y palabras. Casi con solo mirarlo antes de verle hablar sé qué pasa por su cabeza. El tono que va a asumir, el lenguaje corporal que va a utilizar. Y esto no me pasa más que con él, con Morgan Freeman. Y sin embargo, si te das cuenta, es un actor secundario. Siempre está Brad Pitt o Tom Cruise, o Christian Bale. La cara bonita. Y él detrás. Pero el público muchas veces busca a Morgan Freeman. ¿Qué tendrá? Pues una especie de imán que se lleva el público hacia él. Una humanidad tremenda. Eso es lo que hay que dar, lo que el actor de doblaje tiene que dar. Y ahí está el reto. Porque su voz y la mía son totalmente distintas. Sin embargo las dos voces se acoplan a la misma cara. Y eso es lo que hay que conseguir en doblaje, que la voz no se despegue de la cara. 
 
Eso también tiene un lado encasillador. Cuando asumes con tanta trayectoria un personaje de renombre se hace más difícil para ti estar disponible para otros trabajos. La gente es muy exigente para eso. No soportaría percibir la voz de Morgan Freeman en muchos más actores.
 
Cuando ya llegas a esa altura, y a doblar a actores conocidos con fuerte valor mediático, entonces es la ruina. Ahora mismo Morgan Freeman no hace más de dos o tres películas al año. El querer la distribuidora y el público que Morgan Freeman tenga una voz diferente al resto, me condiciona a que todo ese resto de actores a los que podría doblar no lo haga y no tenga opción de ello. El grueso de mi carrera lo he hecho con actores desconocidos o secundarios y extras. Desde hace siete años no doblo más que a Ian McKellen y Morgan Freeman. Y eso, tanto para mí como para muchos de mis compañeros, supone un escaso trabajo para surtir toda mi vida. Esta limitación representa la ruina para muchos profesionales que con dos películas al año no te da para vivir y tienen que arreglárselas como pueden para ir trampeando con una cosa y otra.  Y con eso da igual el nombre del actor original. Con dos o tres trabajos al año es insuficiente lo mires por donde lo mires. 
 
¿Os conocéis personalmente?
 

No he tenido la ocasión. Él vive allá y yo aquí, y hasta la fecha no ha habido contacto directo. Lo cual no es ninguna ofensa ni nada. Él es la estrella y yo soy la voz. Es completamente comprensible. Otra cosa es que me guste o no, pero yo suficiente galardón recibo al haber sido el actor que más veces ha doblado al mismo actor. Y esto es lo que me ha pasado con Morgan Freeman. Y con el resto de actores que he doblado lo mismo. Ellos me han hecho a mí. Ese es mi agradecimiento. No necesito conocerlos en persona. Doblar a Morgan Freeman todos estos años en 78 ocasiones ha sido para mí un regalo. 

 
Es cierto que la voz es algo con lo que mayormente uno nace. Pero seguramente también  pueda dar opción de trabajarla y dominarla. ¿Qué labor hay detrás de eso?
 
Principalmente los libros. La lectura es lo que mas te enseña a lograr tratar la voz. Luego hay algo que naturalmente es innato. El timbre de voz es característico de cada persona y es algo que en muy menor medida cambia en nosotros. Pero sí que el cómo decir las cosas, los golpes de voz, el tratamiento de las palabras y en general la modulación de la voz lo enseña leer. El esfuerzo individual y el que recibas de escuchar a otros compañeros de doblaje. Y esto resulta crucial y aleccionador. Porque de todos aprendes algo. De cómo hablan, de cómo respiran, de cómo manejan los ritmos. Yo tuve grandes compañeros a los que puedo llamar maestros por la forma en que influyeron en mí. Era en la época dorada del doblaje con enormes gigantes de la interpretación como el ya desaparecido Rogelio Hernández [Paul Newman, Michael Caine, Jack Nicholson, Marlon Brando] o la maravillosa Elsa Fábregas [Vivien Leigh, Maureen O’Hara, Doris Day]. Yo me quedaba en la sala de estudio embobado durante horas mirando y observando a unos y a otros. Hipnotizado por aquellas voces que salían de esas personas y que te deslumbraban. Y a base de eso llega un momento en el que tú te haces y adquieres ese estilo que llaman personal y que te da el toque único. 
 
Ahora acabas de terminar El Hobbit que nos traerá todavía dos entregas más. ¿Cómo ha sido volver a ponerte en la piel de Gandalf doce años después de que lo hicieras por primera vez?
 
Es una suerte doblar a Gandalf por el tipo de actor que lo interpreta, que como ya he dicho es único. Y como en su día, vuelve a ser un privilegio entrar en este proyecto. Yo antes de que Peter Jackson iniciara la primera parte ya era un friki auténtico de los libros y del mundo Tolkien. Así que estar ahí es una motivación para mí. Al margen de eso ha supuesto un pequeño reto ya que cronológicamente se desarrolla antes que las de El Señor de los Anillos. En concreto hemos hecho un esfuerzo por rejuvenecer la voz sesenta años. Ha sido un trabajo duro y un largo mes de trabajo, pero ya podemos decir que nos sentimos satisfechos con el resultado final. Hay un gran equipo técnico con mucho talento y preparación capaz de obrar estos milagros virtuales. Y así nos lo han transmitido también los responsables de la productora en EEUU donde han quedado muy contentos de la versión en castellano y por la que nos han felicitado.
 
 
 

¿Hay algún papel, alguna interpretación que consideres te ha marcado por encima del resto?

 
Todos los papeles que he hecho son mis favoritos. Porque cuando los hago les pongo a todos el mismo cariño. Unas veces me saldrá mejor, otras veces peor. Depende del día que tienes porque no siempre tienes el día mágico. Pero a todos les pongo el mismo cariño. Pero sí puedo decir qué papeles me han resultado más difíciles. Recuerdo una película de dibujos animados en la que ponía la voz al malo de Rasputín.
 
¡Hombre, Anastasia
 
Exacto. Bueno pues tuve que romper la voz muy forzadamente. Había una escena muy complicada y que ya te digo, se me ha quedado como de las más agotadoras experiencias de trabajo. Entonces en la escena aparecía Rasputín cantando el tema En la noche fatal vi mi cuerpo hecho trizas. Cuando me pasaron la primera vez la versión original no pensé que llegaría a ser tan complejo. Yo comencé a cantar y me paró el director musical y me dijo: “No, no. Así no. Fíjate en la cara”. Quien recuerda a Rasputín en aquella película era un monstruo increíble, feo y malo como un demonio. Y yo me tenía que fijar en aquella cara para ponerle la voz que mejor le encajase. Y para qué te cuento las que tuve que pasar. Después de aquello se me rompió la voz y estuve sin poder hablar una semana. En fin, ardides del juego. 
 
Imagino que la técnica siempre os habrá condicionado la manera de trabajar y habrá cambiado mucho con los años. Del soporte fotográfico ya no quedará nada imagino.
 
Ahora tú doblas tu take, que es la unidad en que se maneja el doblaje de las escenas, y después otra. Pero no tiene por qué ser en orden cronológico. Y además actualmente cuando doblas la escena estás tú solo en el estudio. Tú y los técnicos. Ni siquiera el interlocutor con el que te toque la escena. Yo he vivido la época en la que estábamos hasta seis personas en el atril con un micro solo. Y entonces las conversaciones eran más vivas, de la calle. Eso se ha perdido un poco. Aunque haya muy buenos profesionales que consigan resultados muy buenos.
 
¿Cómo funciona el engranaje de distribuidora-estudios-actores?
 
En primer lugar la que tiene los derechos de explotación de la película, que es la distribuidora, se pone en contacto con un estudio de doblaje. Actualmente los mejores estudios que se encargan de la mayor parte de películas están en Madrid y en Barcelona. Una vez que se ponen en contacto con el estudio, el estudio convoca a los actores. El director del doblaje elige el reparto y a partir de ahí todo el mundo se pone a trabajar. Sin embargo la última palabra no la tiene porqué tener el director de doblaje. En muchas ocasiones es el mismo director quien escoge la voz. Con mi hijo, en el caso de E.T cuando dobló a Elliot, fue el mismo Spielberg el que dio el veredicto y repartió deberes. Así es.
 
Tú también te ocupas de doblar todas las versiones en catalán. ¿Te causa problemas esto o lo haces libre de ataduras?
 
No se doblan todas las películas que llegan a España al catalán. Solo para aquellas que permita la economía. Personalmente yo no tengo ningún problema con esto. Soy Catalán como el que más, pero no me gusta nada el purismo. Lo que está pasando ahora con el castellano es alarmante. Ahora resulta que si quieres saber castellano además de catalán te lo tienes que pagar, porque en la escuela ya nada. Alucinante. Cómo puedes decirle a unos padres que se olviden de que sus hijos hablen en castellano si no van a academias o lo que sea. ¿Qué va a pasar?¿Vamos a perder un idioma? Yo no lo entiendo. Quizá yo sea de la vieja escuela y por motivos históricos esté acostumbrado a hablar en castellano con total normalidad. Date cuenta que desde el año cuarenta y todos los años de posguerra no se podía hacer un programa de radio en catalán. Pero mi filosofía es al contrario. Se trata de ampliar, a mi juicio, todo lo que se pueda el círculo de conocimientos y de idiomas. Cuantos más idiomas sepas mejor para ti. 
 
Llevamos un buen rato aquí ya… Se me está ocurriendo que puedo enseñarte el recorrido del encierro. ¿Te parece?
 
Venga. Pero sin toros que la podemos liar.
 
[Risas]
 
¿Sabes? Creo que este es el comienzo de una larga amistad…
 
 
 
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Alfredo Andreu

Generación mejunje Art Attack. Disperso entre farmacia, diseño gráfico y cine. Soy muy de merendar.
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