Es difícil escribir sobre Vetusta Morla porque parece que está todo dicho por los grandes gurús de la música. Precisamente escribo por eso, porque me parece que lo grande de la música de Vetusta es que está escrita e interpretada para antigurús. Me explico: todos los fans de cualquier grupo hemos buscado en Google “significado de la letra “x” del grupo “x””, intentando encontrar la realidad que se oculta tras los enredados párrafos de la canción que más nos gusta. En numerosas entrevistas, los integrantes del grupo han respondido a la pregunta sobre el significado de sus versos diciendo que lo que intentan es que el que escucha haga propia la canción. Ésto es lo que me gusta, que las canciones de Vetusta Morla describen momentos de mi vida o situaciones en las que les he escuchado y me he identificado con lo que dicen.
Como pasa con las buenas novelas (y de ahí surge la decepción al ver una película basada en un libro anterior) la atracción surge de llevar la historia al plano personal, de identificarse con el protagonista, de ponerse en su piel.
Vetusta Morla sabe crear canciones con “espacios vacíos” en los que puedes incluir tu interpretación propia, la cual hace grande la canción, o al menos la hace personal. De este modo, afirmar que “la letra no dice nada” es en realidad afirmar que “la letra dice lo que tú quieras”
El que quiera encontrar un detallado estudio de la evolución del grupo puede hacerlo en Wikipedia, yo me limitaré a escribir sobre lo que me ha transmitido cada disco desde el primer EP que escuché (“Mira”).

1. Mira

Es un disco que recoge algunas de las primeras canciones del grupo a la vez que directos. Éste fue el EP que me enamoró de Vetusta Morla, aunque sólo supuso el inicio. Refleja la intención del grupo y su estilo propio. La variedad en las canciones es muy amplia, desde “Iglús” que para mí refleja una historia de amor personalísima entre dos personajes no presentados hasta “Los que saben” que es una clara crítica desde el título hasta el punto final.  No soy partidario de hablar de “indie” como estilo de música, puesto que me parece más bien un modo de producción; independiente.
Os dejo el vídeo de “Iglús”, en directo:

2. Un día en el mundo.

Éste es el disco que más me gusta del grupo. Vetusta Morla impone una nueva forma de hacer música en España y plasma la grandeza de sus componentes en el directo, mucho más allá del estudio saben llegar al público. La diferencia con otros grupos “indies” reside en la huída de lo estrambótico y de lo peculiar para centrarse en la buena música, los buenos y trabajados arreglos de estudio y la buena forma de versionar las canciones en el directo.
Pongo dos muestras de lo que digo; la canción de estudio “Valiente
y la misma canción versionada para directo en el programa de Buenafuente.

3. Mapas.

El último y esperado trabajo de Vetusta Morla llegó en 2011 y me sorprendió muy positivamente. Algunas canciones tienen una gran relación con el estilo de “Un día en el mundo” pero otras muestran una nueva puerta más abstracta que los dos trabajos anteriores, canciones en las que la música y los efectos cobran más relevancia que el ritmo y la letra, situándonos en un ambiente mejor descrito.
Pongo la canción que más me gusta del disco, Maldita Dulzura.
Para terminar, me permito insertar el vídeo de la canción que más me apasionó de “Un día en el mundo” y que he tocado en miles de ocasiones con la guitarra acústica, intentando parecerme (difícil intento) un poco a ellos, Copenhague. Me diréis que es la canción más comercial, y estoy relativamente de acuerdo, pero más allá de lo comercial y lo no comercial, me gusta, y eso es lo que importa en definitiva de todo arte, que consiga gritar a los cuatro vientos que lo importante es lo que produce en tí y no el valor que tenga por sí mismo.
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Luisfer Martínez

Me gusta pensar. A veces lo hago bien y otras no tanto, pero me gusta pensar. En "pensar" incluyo especialmente pensar con gente, no solo, porque cuando uno piensa solo piensa mal.
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